MARIMÓN Y EL SALVADOR ROBERT MITCHUM

 


MARIMÓN Y EL SALVADOR ROBERT MITCHUM 


Dedicado a LLUÍS FOIX, escritor y periodista , maestro de maestros, por su artículo en LA VANGUARDIA "El derecho garantiza la convivencia " (16-9-2020). 


"El nacionalismo de los de arriba

sirve a los de arriba.

El nacionalismo de los de abajo

sirve también a los de arriba.

El nacionalismo cuando los pobres

lo llevan dentro, no mejora, 

es un absurdo total"

(Bertolt Brecht)


Estaba en París, sentado en la pequeña terraza de su habitación del Hotel Bonséjour, en el Boulevard des Batignolles, leyendo “En las montañas de la locura” , del genio HP Lovercraft.    El sol  de la tarde aún brillaba, el cielo era de un color azul muy compacto. No se veía ni una nube, y de pronto le asustaron las gruesas gotas de lluvia que caían en diagonal y que al romperse dibujaban amplias manchas en forma de monstruos parecidos a los que Lovercraft describía  en la Antártida.  

A punto de dormirse sonó su móvil,  era Julito POPINGA TORRA, no podía soportarlo,  le ponía mal de los nervios 




- Han encontrado a  ELENA  muerta, sentada en el wáter con una aguja hipodérmica clavada en su brazo izquierdo. Parece un suicidio por sobredosis de heroína y cocaína. Me ha informado de todo tu amigo, el Sargento MORRIS CUPET de la Policía judicial. Me ha pedido que te llamara, tienes que volver a Barcelona.

Siente un dolor inexplicable,  como si le hubieran cortado un dedo del pie,  un dolor sin dolor, y le viene a la cabeza la cara de psicópata de MORRIS CUPET. Recuerda como le salvó de ser imputado por las palizas que daban a los detenidos revoltosos de la Comisaría de Les Corts. No admitieron las cintas como pruebas válidas.  Siente un remordimiento atroz cuando piensa como celebraron haber ganado aquel caso. Se arrancaría  la memoria de cuajo, con una garra

-Este poli de mierda te debe muchos favores MARIMÓN, colega.

-No me llames más colega.

- Ya, pero el problema es que la han encontrado en tu apartamento de Vallvidrera. La mujer de la limpieza la ha encontrado esta mañana, la han tenido que llevar de urgencias por un ataque de nervios.

 - Escúchame bien POPINGA , ten la boca cerrada. Vale, la han encontrado en mi casa, ¿ está prohibido que ella tuviera las llaves?. 

- No...

- A ver que determinan los Forenses…y el Juez cuando levanten el cadaver

-  Ya lo han hecho esta misma tarde MARIMÓN

- Procuraré estar mañana por la noche en Barcelona, pasaré primero por el despacho y te llamaré para vernos en el Bar Mandri, ¿ ok? . 

- Puta mierda ¡ tendrás que declarar... 

 Colgó sin contestarle.  

Volvió a la terracita a fumar. El Boulevard  Batignolle, con su hilera de grandes árboles estaba desierto y oscuro, la lluvia ya caía implacable.  



Dentro del taxi directo  al aeropuerto Charles de Gaulle, se concentró en sus ejercicios de relajación y empezó con sus 23 respiraciones nasales, bajó la ventanilla  y creyó ver en el cielo de París  a tres jinetes cabalgando en tres caballos Bayos, eran Shiva el destructor; Arimán el príncipe de las tinieblas y Moloc el diablo fenicio.  

 “Miré, y vi un caballo Bayo. El que lo montaba tenía por nombre MUERTE y el Hades lo seguía;  y le dio la potestad sobre la cuarta parte del Planeta,  para matar con espada , con hambre, con mortandad y con las fieras de la Tierra”. (Apocalipsis 6:8 LA BIBLIA)  


En el avión lo maldecía todo y a todos, no podía creer que ella estuviera muerta, pero se había cumplido su presentimiento. El mismo  había explicado a Elena  el suicidio del actor Philip Seymour Hoffman, el último Truman Capote del cine. Excepcional actor. Tenía 46 años cuando se inyectó una dosis letal de heroína en su apartamento de New York. Su viuda no podía entender los motivos, justo hacía dos semanas que se habían reconciliado, tenían dos hijos pequeños y a Hoffman lo visitaba a diario el mejor psiquiatra especialista en adicciones. Increíble. Cuando Elena se ponía histérica porqué le faltaba farlopa, él  había sugerido medio en broma que hiciera como Hoffman. Sintió una lágrima que en 1 segundo  borró con la manga de su camisa blanca.  


En Barcelona, un taxi lo llevó a su despacho de la Calle Bertrán. Debía borrar de su PC fotos íntimas con Elena y algún escaso correo o notas que ella le escribía. Lo más importante era localizar a sus padres en Lausana  para darles la noticia personalmente, era lo mínimo que podía hacer. Ellos se harán cargo del cuerpo de su hija y dispondrían lo que hiciera falta para el funeral.  Pedía al cielo que la enterraran en Suiza. No quería saber nada más, no se sentía culpable, no tuvo que ver nada con su muerte. Por si acaso guardó en su cajón la factura del hotel y del billete de avión.  


Elena se había acabado para siempre.  


Sentado en su despacho delante de la mesa de roble, y a pesar de toda aquella solidez administrativa, perdía de vista toda la realidad , le parecía estar dentro de un decorado de niebla con manchas negras , líneas de colores y sonidos inexistentes.  El amor no siempre es una virtud.  Canturreaba para sí la vieja canción de Charles Aznavour:  Les histoires d’amour finissent   mal, en généralmientras iba quemando dentro del gran cenicero de vidrio de su mesa,  con total parsimonia , como si nada hubiera pasado,  todas las fotografías , cartas y postales de Elena que guardaba en su cajón.  Recordaba los muchos momentos de pleno placer pasados con ella. El amor está en la piel, pensaba mientras se tomaba un segundo whisky  y dos anfetaminas.  





MARIMON tenía un secreto, su secreto. En los momentos más difíciles de su vida se hacía pasar por Robert Mitchum ,  ante el espejo de su casa imitaba las poses del genial actor , un icono para él , en las fotografías que guardaba en su Diario personal, procuraba imitar sus gestos, su voz, su mirada que pasaba de todo con su eterno cigarrillo en sus labios. Gracias a aquella metamorfosis lograba salvarse y alejarse todo lo posible de los ejércitos de los miedos y de los remordimientos que le perseguían. La lucha contra la venganza del destino que acabó con la vida de Lovercraft , a quien encontraron muerto medio congelado en un callejón de Wisconsin. Como a EA Poe.  

Como se dice en el Leviatán, hay dos formas distintas de ser derrotados: ante los otros y ante nosotros mismos, y esta segunda forma del fracaso es mucho más dura, sobre todo si incluye la traición a nuestras convicciones o a nuestra moral que supone la destrucción de nuestro prestigio interno. Te encuentras perdido. Suerte que tenía la fotografía del invencible Robert Mitchum que lo protegía.  

 

Fin  

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