LOS ÚLTIMOS DIEZ MINUTOS DE LA VIDA DE LENOIR
Los últimos diez minutos de la vida de Jean LENOIR - SIMENON “for ever” -
Ya
de noche, entró en su habitación 113 del muy viejo y confortable GARDEN’S
HOTEL, en Picadilly Street, en el corazón de la grandiosa MANCHESTER. Se
encontraba fatal. Muerto y triste. Las emociones concatenadas de los últimos
días ya le empezaban a superar.
Encendió
otro cigarrillo y se miraba al espejo, respiró algo más aliviado. Cuando se
sentía así de mal, o como una sencilla prueba de fuerza, pensaba en lo que
debía sentir Jean LENOIR en sus últimos
diez minutos de vida esperando la guillotina de la Prisión la Santé de PARÍS. LENOIR también fumó su último
cigarrillo, un Gitanes que le había
dejado su joven abogado inexperto BERDOLET, quien en su alegato final ante el
Juez no supo argumentar demasiado bien la confusión habida en el intercambio de
disparos que acabó con la muerte del Gendarme. Cómo le pasó al pobre Salvador Puig Antich - pensaba.
El
guardia que asistió a la ejecución de LENOIR hasta el final, le explicó que no le
vieron desfallecer ni un segundo. Subió los tres escalones de madera con las piernas muy rectas, pisando el suelo
con toda seguridad, no quiso que el viejo y experto Verdugo, al parecer muy parecido a Pepe Isbert, le pusiera la capucha negra a la que tenía
Derecho; se arrodilló lentamente con las manos atadas por detrás sin perder el
equilibrio, metió su gran cabeza dentro del círculo, y sólo en aquel instante,
cerró sus ojos negros para siempre jamás
mientras sentía el olor a moho de la afilada cuchilla por encima de su cabeza.
FIN
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