VIAJE A INGLATERRA
VIAJE A INGLATERRA
I
Madrugó
como siempre, hacía ya algunas semanas que no tenía aquellos extraños sueños
premonitorios, y los encontraba a
faltar. Serían casi las cinco de la
madrugada, cuando mientras tomaba su primer café, y con su cigarrillo en los
labios, MARIMÓN abrió el correo de su iphum
que guardaba en la mesita de noche,
y encontró este email:
“SR. MARIMÓN MARIMÓN Email
: marimon@icab.es
Estimado Marimón,
Me dirijo a ti como padre de CELS para pedirte
hagas lo necesario para poder venir a Manchester a la mayor brevedad al
encontrarse tu hija en una situación de necesidad en su tratamiento médico que
sigue en el Hospital NHS de STOCKPORT
para curar su creciente y preocupante estado de ansiedad.
Te adjunto los informes médicos del Hospital
NHS de la Dra, Sue Doherty (Psiquiatria) para que veas la gravedad de la
situación.
Cels me ha pedido que te escriba para decírtelo.
Es del todo necesaria su presencia, para ayudarla en la terapia que sigue y
lograr un buen tratamiento de la enfermedad que padece.
Confiando en verte muy pronto al lado de tu
hija y de mi hijo Robin recibe un cordial saludo,
Miss Sarah Stevenson
Stockport
a 10 de octubre 2020
Lanzó hacia adelante el humo
azul del tabaco y se levantó de la cama
no dando crédito a lo leído, se sentó en su butaca del saloncito, abrió un poco
la ventana para tomar aire, una luna
turbia era una mancha en el cielo de Barcelona, desde lo alto del barrio del
Putxet la mancha adquiría dimensiones desconocidas para él, no eran buenos
presagios; se acercó a la pantalla de su
PC y pudo leer con más calma el mensaje:
Estimado Marimón,
Me dirijo a
ti como padre de CELS para pedirte hagas lo necesario para poder venir a
Manchester a la mayor brevedad al encontrarse tu hija en una situación de
necesidad en su tratamiento médico que sigue en
el Hospital NHS de STOCKPORT para curar su creciente y preocupante estado de ansiedad…
No pudo
continuar leyendo, las negritas le superaban, se puso su buen jersey de lana escocesa, encima del pijama, se mojó ligeramente la cara con agua fría, se enjuagó la boca, y con su fiel Jacques salió a pasear hacia el Mirador Mercé RODOREDA.
La calle estaba
vacía. Vio como una chica fiestera con cara reluciente y ojos de gata intentaba divertirse gritando con toda su
fuerza. La miró con simpatía y ella le correspondió con una preciosa sonrisa.
Ya en el
Mirador, soñaba despierto que paseaba con REBECA y una lágrima cayó en la
arena. Aquel lugar, que para él ofrecía
una de las mejores vistas de Barcelona, con
el Puente de Vallcarca al frente, últimos momentos de tantos suicidas, el
clausurado y arrasado parque Güell, el
Turó del Carmelo, el más anarquista de la ciudad, el otrora alegre Tibidabo iluminado con su
gran Cruz y su gran Noria, ahora fundidas,
más al fondo el hormigón de estraperlo de las ya antiguas viviendas de la Peira, otro mundo, el del
obrero. La vida del sufrimiento real no fingido; respiró hondo y se concentró
en su perro, pero con un ojo delante y
otro detrás como la sabia Diosa pagana JUNO.
Lo primero
que tenía que hacer era comprar el billete de avión a MANCHESTER, y pensar
donde colocar a Jacques.
II
Aquella
primera noche en Inglaterra, se instaló en la habitación del hotel en aquel
moderno edificio que aún conservaba la impresionante fachada de una antigua
fábrica de cerveza. Recién duchado, se acercó a la ventana para fumar. Oía las
campanas de alguna iglesia protestante. Vivía horas gratuitas. Horas con las que no había contado. ¿Pensaba
tal vez?, ¿tenía aún la capacidad de pensar?. Con la cabeza bloqueada pero llena de luz , y
su nariz goteando agua borracha de olores de no sabía qué. Se distraía mirando
las calles vacías de Manchester mientras subía un hilo de humo de su cigarrillo.
Eran ya las cuatro y media de la madrugada, su hora mágica. Sin necesidad de pensar, lo tenía todo claro.
Se miró en
el espejo, su dura mirada era la de un hombre que tiene consciencia de su
importancia. Sintió una enorme
nostalgia recordando al genial actor CASSEN. La
noche antes todavía en Barcelona había visto de nuevo una de sus
películas favoritas: PLÁCIDO. Y no sabía el porqué, pero le venía una y otra vez la imagen de
Casto Sendra ahogado en la miseria, y sentía mucha pena por él. Se le
humedecieron los ojos. Estaba seguro que
algún día se lo encontraría charlando animadamente con Berlanga y también con
el Conde de Montecristo en algún
universo paralelo.
Notaba como
le penetraba el sueño y sentía como sus átomos se iban apagando como si fueran
lucecitas, despacio, muy despacio, hasta fundirse.
CONTINUARÁ
Comentarios
Publicar un comentario