EL DESGRACIADO
LA CRUCIFICACIÓN DE SAN PEDRO de CARAVAGGIO
¡Raquel, acabo de firmar el Contrato con la Editorial¡. ¡Jefe de contabilidad ¡. ¡80.000.-€ al año¡. ¿netos? – preguntó su mujer - ¡siii, . netos¡. Tengo que colgar, que subo al metro cariño, nos vemos en media hora. Javier estaba eufórico y lo primero que hizo al llegar a su casa fue llamar a su hija, no consigo hablar con ella – como siempre está ocupada, hace meses que no la vemos -, con respecto a Luís su otro hijo, el pequeño, se acababa de divorciar y no consideraba que fuera el momento oportuno, ya iré a verlo.
Aquella noticia ponía punto y final a una vida repleta de desgracias.
Huérfano, vivió su infancia con las Hermanitas de la Caridad y aún tiene pesadillas por lo gritos de dolor de niños víctimas de palizas del Profesor de Gimnasia, Jesús, jesuíta, muchachote de Hernani, con el visto bueno de Milagros la Madre Superiora - ojalá se pudra en el infierno - , ella decidía qué hacer con lo que se salían de la línea recta de obediencia ciega a Nuestro Señor Jesucristo, el castigo menor eran diez golpes en las manos que ella misma propinaba con su vara de sauce, la más dolorosa y que era ensalzada como el castigo necesario en el Antiguo Testamento, disfrutaba haciéndolo y les obligaba a rezar en voz alta, mientras les pegaba, un Padre nuestro. El castigo grave eran las palizas del profesor de gimnasia, normalmente latigazos, utilizando el flagelo romano que la Madre Superiora guardaba en su habitación, quien sabe si para auto flagelarse.
Era un látigo con mango corto y con varias cadenas finas de hierro que terminaban en pequeños pesos, con el que se producían terribles daños al reo. Aparece en la película de Scorsese "La pasión de Cristo" en una impactante escena.
El profesor de Gimnasia también propinaba bofetadas con la mano abierta a diestro y siniestro, a veces sin motivo alguno, a los que no podían saltar el potro, como les pasaba a los niños obesos a los que aquel monstruo marcaría para toda su vida. A un amigo que en las las Colonias se meó en la cama,lo hizo estar todo el día de pie, exhibiéndolo con un cartel colgado en el suelo que decía : Jesusito de mi vida: no me volveré a mear. Años después se enteró que su amigo Sergio fue detenido por cometer un atraco a mano armada en un banco. En aquel orfanato del terror, no querían dejar demasiadas señales a los niños torturados, estábamos en el año 1979, Franco había muerto, el año anterior se aprobó la Constitución por referéndum con una mayoría aplastante.
Se iniciaba una nueva etapa en España, con Adolfo Suárez elegido Presidente en las primeras elecciones por sufragio libre, igual y secreto desde las de 1936. Las denuncias por malos tratos y abusos sexuales en los Colegios Religiosos se acumulaban, la revista INTERVIU la más vendida en España, iba publicando historias reales de malos tratos, y las inspecciones del nuevo Ministerio de Educación eran cada vez más frecuentes. Milagros lo sabía, maldiciendo a aquellos rojos cerdos. Años después fue designada escuela concertada por la Generalitat gobernada por el líder mesiánico indiscutible Jordi Pujol i Soley , este hombre me gusta más que el rojo este del Tarradellas, Pujol es un cristiano, apostólico y romano, pensaba Milagros pelando patatas, ahora deberé volver a hablar catalán y a los mejor me hago militante de Convergencia i Unió, conocía a otras rectoras de escuelas católicas concertadas que habían dado este paso, y jamás se arrepintieron.
Diez años antes compró un décimo de lotería en "El gato negro" en la Calle Pelayo, que resultó agraciado con el Premio Gordo de Navidad. Lo recuerda todo como si fuera un thriller de terror surrealista. Anotó el número en su blog, lo memorizó, al saber que su número era el premiado, no recordaba donde lo había dejado. Al principio se lo tomó con calma, tranquilo te lo pusiste en el bolsillo de tu camisa azul cielo, lo recordaba perfectamente, buscó su camisa limpia y planchada, y lo único que encontró muy pegada a la ropa como si fuera un grano, fue una bolita de papel redonda y compacta, resultó imposible descifrar el contenido de aquella bola que la lavadora había borrado.
Su mujer la había tirado a la lavadora sin comprobar el contenido de los bolsillos, con el resultado fatal. Desesperado consultó a un abogado conocido de toda la vida, Marimón Marimón, sin la visión del número no hay nada que hacer, tira esa maldita bola al water y procura ser fuerte. Fácil de decir pero imposible de lograr. Aquella gran desgracia lo sumió en una situación de desesperación tan grande que tuvo que cogerse la baja por depresión, se pasaba los días sentado en su casa observando la ruta del robot limpiasuelos, fumando sin parar. Su mujer, sintiéndose culpable, no salía de su habitación, sollozando todo el día. Su hija mayor Clara, tenía que encargarse de todo. Javier tardó tres años en aceptar aquella desgracia. Lo salvó el estoicismo y el apoyo incondicional de su familia. No puedes cambiar el pasado, debes aceptarlo.
Ante la duración de la baja, la empresa para la que trabajó veinte años lo despidió sin consideración alguna, le llegaron a seguir por un detective para alegar que aquella baja era fingida. Gracias a una joven abogada laboralista que aportó todo el historial psiquiátrico, logró que el Juzgado de lo Social declarase el despido como improcedente, y así obtuvo una buena indemnización que fue todo un bálsamo. Rondaba los cincuenta años, se puso a estudiar contabilidad, era Licenciado en económicas, hasta que al fín encontró aquel fantástico trabajo.
Tendremos
que esperar a que cobre la primera nómina. La he domiciliado en el Banco
Ambrosiano, tengo que ir mañana para que me den el nuevo IBAN y un sello,
tenemos saldo suficiente, seguro que me ofrecerán una tarjeta de crédito. Tanto
tienes tanto vales. Me han dicho que si
necesito un adelanto no habrá ningún problema. Espera que te pongo las
zapatillas. La verdad no sé qué hacer,
queda feo… ¿Cuánto queda en el sobre?. Dos mil euros, ayer lo conté, cariño.
Tenemos de sobra, estamos a día diez y podemos pasar perfectamente. No quisiera
que el dinero se nos suba a la cabeza. Tienes razón. No sabes lo feliz
que me siento, sobre todo por ti que tanto te has esforzado. Hemos tenido
suerte, el test no era difícil, sabía que saldrían muchas preguntas de ciencias
sociales y de historia. Es una editorial, y acerté.
Aquella noche no podía dormir y se resistía a tomar su Quietapina, saltó de la cama y fue al saloncito a ver alguna película, eligió "UN DÍA DE FURIA", se quedó con las ganas de verla cuando la estrenaron creo que el año 1993. Se encontró con una trepidante película de acción y suspense dirigida por el buen Director estadounidense Joel Shumacher, estrenada en 1993 y que trata sobre la frustración que genera en muchas personas la vida moderna en las grandes ciudades como Los Ángeles. El personaje protagonista del filme Michael Douglas decide enfrentarse de forma violenta a las adversidades con las que se va topando, cuando estalla en medio de un inmenso caos de tráfico, decide salir de su coche y abandonar el lugar. Siempre con su maletín de trabajo negro y vestido con camisa blanca y corbata, convirtiéndose a medida que avanza el film en una especie de justiciero de la muerte, al que el Agente de policía, coprotagonista, Robert Duwal en una escena inolvidable, rodada en un pontón de una playa del Pacífico, logra abatir a Douglas. Al final de la película eludiendo las cámaras y el éxito, Duwal se sienta tranquilamente en unas escaleras, se le acerca un niño que lo contempla como a un gran héroe y le pregunta: ¿Tú quién eres?. Y Duwal lacónicamente le responde: Yo soy un desgraciado.
En efecto, el Agente perdió a su hija con solo tres años por muerte súbita, su mujer que ganó kilos durante su embarazo, quedó traumatizada para siempre y se obsesionaba con la seguridad de su marido, que sacrifica su brillante carrera por un puesto en los despachos, y que debe aguantar continuas llamadas de su esposa paranoica a la Comisaría. Alguno de sus compañeros se burla con comentarios irónicos. Pero Duwall aguanta, aguanta y aguanta , gracias a una joven agente de color con la que establece una relación de amistad, es la única persona que lo comprende.
Realmente una película muy emotiva, que cuenta las desgracias de los hombres y las distintas formas de afrontarlas con la mayor dignidad posible, en el caso de Robert Duwall, o con violencia desmedida, como le sucede a Michael Douglas cuando la ira extrema se apodera de él y evoca la violencia como forma de respuesta a las mismas. Es fascinante el análisis de las dos vidas paralelas de los dos protagonistas de “Un día de furia”, que mantienen el nexo de unión de las desgracias.
NIETZCHE estudió la tragedia de la vida, especialmente en sus obras EL ORIGEN DE LA TRAGEDIA y MÁS
ALLÁ DEL BIEN Y DEL MAL. El desgraciado cae en una situación de dominio, la
vida es presa del desasosiego, de la desesperación, el vacío se apodera de él,
y sufre por ello, su sufrimiento lo pone frente al abismo.
La noche de la cena avisó a sus amigos que las copas extras iban a su cargo, lo que todo comprendieron, Luís no bebía alcohol, excepto un poco de vino con gaseosa y alguna cerveza al terminar su trabajo, que le servía para relajarse.
Aquel día Luís
se excedió con el vino y tras despedirse de todos notó que estaba algo ebrio
por lo que decidió ir andando hasta su casa, estaba exultante y hablaba solo
por la calle, gesticulando y profiriendo frases
inclasificables. A su edad decía lo que le daba la gana. Se sentó en un banco
de la Diagonal y encendió un cohíbas que le había obsequiado un amigo. Se
sentía el rey del mundo y con el puro hacía gestos como los de los gánsteres de
las pelis en blanco y negro de los años cuarenta del siglo pasado. Sus ídolos
eran Bogart y Eduard G. Robinson, fumando grandes habanos sin parar. Estaba
borracho perdido, y la mezcla del vino con los antidepresivos que tomaba a diario acentuaban esta
sensación. Se levantó como pudo mordiendo el habano para buscar un taxi, y
justo entonces antes de cruzar la acera
lateral de la Avenida Diagonal, ocurrió la gran tragedia, se desprendió una
losa gigante de un viejo edificio noble y le destrozó el cráneo. Muerte
instantánea.
Su entierro
fue multitudinario, y su hermano Ramón cumplió con su deseo de que dentro de la caja
mortuoria le pusieran un puro apagado. Aquella fue la última imagen de Ángel ante de ser enterrado seis metros bajo tierra. Y Raquel lloraba como una boba, ahora casi sin ahorros, tendría que volver ir a servir en la casa de
los Señores De Dalmases para llegar a final de mes. Cada día a las ocho cogía el ferrocarril desde la estación de Catalunya hasta la Avenida
Tibidabo, donde los De Dalmases poseían una inmensa mansión. Años después le
dijeron que con tres días a la semana ya tenían suficiente, y una noche de
invierno, ya con ochenta años harta de vivir, se lanzó debajo del tren, partiéndola en dos. Todo por
la maldita cena.
FIN
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